El día del “boquerón vitoriano”

Hoy,  como en años anteriores, leo en los periódicos locales,   la noticia de la celebración del famoso dia del  “boquerón vitoriano” en uno de los municipios costeros de la ciudad.

Vaya por delante mi amor por mi ciudad, Málaga, y mi interés por todo lo que con ella tenga que ver. Eso me hizo, desde muy joven, interesarme y rebuscar referencias bibliográficas sobre sus costumbres, gastronomía, historia, fiestas, tipismos, personajes, barrios, etc.

Me encanta que se celebren días especiales para evocar y fomentar costumbres, hechos históricos, o productos gastronómicos. Nos hace falta motivos que nos distraigan a todos, aunque sea por un corto rato, de los difíles momentos que estamos atravesando en el terreno económico. Y por supuesto, me parece loable y hasta necesaria, toda iniciativa, ya sea pública o privada, encaminada al fomento en el consumo de los productos pesqueros tradicionales  de la provincia de Málaga, como es el caso del boquerón, aprovechando la mayor presencia en nuestras costas de turistas en la época estival. Lo que no  me parece adecuado es que dicha promoción se enfoque utilizando una adjetivación de “dudosa” reputación.

En Málaga, gran parte de la población consumidora habitual de esta especie, mantiene aún la creencia de que el “boquerón vitoriano” es una especie distinta de boquerón, que solo se cría en las aguas de nuestro litoral, y cuyo tamaño es, de forma natural, inferior al que procede de otras aguas, ya sean del Golfo de Cádiz, del levante español, italianos o marroquíes. Nada más lejos de la realidad. Siento derribar esta creencia popular tan romántica, pero de boquerón solo hay una única especie: la Engraulis encrasicholus. Y  lo que tradicionalmente todos hemos conocido como “boquerones vitorianos” no son una especie distinta del boquerón, sino que son inmaduros de dicha especie, los cuales no alcanzan la talla mínima biológica (para su reproducción) exigida por la reglamentación vigente para esta especie en el caladero mediterráneo (9 cm), para asegurar la sostenibilidad de la pesca de dicho recurso.

El adjetivo de “vitoriano” nada tiene que ver con el nombre del municipio de Rincón de la Victoria, municipio al que por otra parte tengo un cariño muy especial; ni con otras acepciones que han querido encontrarse relacionadas con la reina Victoria. Dicho apelativo popular obedece a las capturas especialmente abundantes que se producen de este boquerón inmaduro, por motivos puramente reproductivos, en las épocas próximas a la celebración de la festividad de la Virgen de la Victoria (8 de septiembre),  siendo en estas fechas cuando se produce lo que se conoce como el reclutamiento” de esta única especie, el boquerón. El boquerón “vitoriano”, de unos 5-6 cm., aparece  en septiembre, y no es otra cosa que un “recluta”, o joven de la especie, aún inmaduro,  que va a incorporarse a la población de próximos reproductores; para nada se trata, como muchos quieren ver,  de una especie diferente de boquerón típica de nuestra zona.

Algo similar sucede con las sardinas conocidas en nuestra provincia con el nombre de “manolitas”, de menor tamaño que los 11 cm. mínimos legales establecidos para en el caladero mediterráneo; solo hay una especie de sardina, la Sardina pilchardus; la misma en todas las latitudes; la “manolita” , de unos 7-9 cm., aparece  en mayo-junio, aproximadamente, y se trata, pues, de un estado inmaduro o “recluta” de ésta especie, que no alcanzan la talla mínima legal.

Otra cosa bien distinta, y cierta,  es que, las  características oceanográficas de nuestro litoral (temperatura, salinidad, corrientes, fotosíntesis, luminosidad, etc.), le confieran al boquerón (Engraulis encrasicholus), en  el litoral de la provincia de Málaga, una calidad sin igual, nada comparables a la pesquería de boquerón de otros caladeros; calidad reconocida por todos, desde compradores mayoristas y minoristas, hasta los restauradores de mayor prestigio, pasando por los consumidores más exigentes.

Son muchos los esfuerzos que diferentes Consejerías de la Junta de Andalucía realizan para tratar de poner fin a uno de los problemas más graves que castigan nuestro caladero; la pesca de inmaduros. Entre ellos, cabe destacar las distintas Campañas de concienciación  ciudadana, así como los enormes esfuerzos en medios y recursos humanos para la Inspección pesquera, en estrecha y continua colaboración con Fuerzas de Seguridad del Estado. Me pitan los oidos cuando, entre tanto,  algunos ayuntamientos costeros de nuestra provincia celebran con todo orgullo y esplendor, unos días dedicados a este producto, y en Fitur se proclame este producto a los cuatro vientos. Entiendo que este tipo de jornadas, desarrolladas en torno a un eje llamado “Boquerón Vitoriano”, vienen a fomentar la pesca, venta y consumo de esta especie en su estado inmaduro, algo totalmente ilegal y castigado por la normativa en vigor;  y, además,  tan opuestamente contrario a una de las líneas prioritarias de la Administración Pesquera Autónómica, Estatal y Comunitaria, así como de las Fuerzas del orden Público. No parece muy coherente que una Administración prohiba y sancione con elevadas multas a quien los pesca y vende, y otra Administración  los proclame fomentando esta actividad ilícita, mientras los inspectores pesqueros  y los agentes del Seprona se lanzan a la calle cada noche para perseguirla. Algo no cuadra.

http://www.scoop.it/t/elvirafrapolli

http://www.malagaenlamesa.com/noticias/el-dia-del-boqueron-victoriano-se-renueva-con-cinco-estrellas-michelin-337.html

 http://www.diariosur.es/20100120/turismo/fritura-famosa-fitur-20100120.html

No se fomenta así una pesca y consumo responsables, objetivo éste que deberían perseguir todas las administraciones de forma unánime, independientemente de su correspondiente ámbito geográfico de actuación.

Como D. Antonio Garrido Moraga, en su precioso artículo:

“yo tambien levanto mi voz para cantar a la ciudad en la que creo, para cantar a la ciudad de la historia milenaria, a la del presente y a la del prometedor futuro”.

http://www.diariosur.es/20080725/local/feria/garrido-levanto-para-cantar-200807251212.html

Siendo como es el boquerón, (conocido como “el plateado” por los pescadores antiguos), uno de los más importantes signos de identidad de mi querida ciudad, cuidemoslo, consumiéndolo en su talla reglamentaria, para que siempre podamos disfrutar de él, y Málaga siga llevándolo como bandera. Y fomentemos su consumo, dentro y  fuera de nuestras fronteras, sin la denominación  de “victoriano”,  ese “apellido” tan “dudoso e incómodo”.

Estos y otros errores se vienen arrastrando tradicionalmente de generación en generación. Dejemos de justificar  las conductas irresponsables con argumentos sentimentales confusos, aprovechando el desconocimiento popular. Alabemos y  promocionemos la calidad de nuestros productos con argumentos veraces, que los hay,  sin engañar al consumidor, nativo o foráneo, y sin provocar el bochorno de aquellos que conocen la verdad.

Con el permiso de Reina

Allá van sus pescadores
con los oscuros bombachos.
Columpiando los cenachos
con los brazos cimbradores.
Del pregón a los clamores
hinchan las venas del cuello.
Y en cada pescado bello
se ve una escama distinta,
en cada escama una tinta
y en cada tinta un destello.

(Salvador Rueda).

Tomo prestados estos versos de Salvador Rueda dedicados al Cenachero, para iniciarme en este arrollador mundo de las tecnologías. Y lo hago con el permiso de “Reina”, máximo experto en la preciada especie de pescado que ocupará una buena parte de mi pretendido blog: el chanquete. O mejor dicho, todas  aquellas especies de pescado que, en estado inmaduro como juveniles o crías, se han pescado y se siguen pescando, ilegalmente, para suplir la carencia de aquel, ocasionada por la fuerte demanda del consumidor.

Mucho se ha escrito sobre este tema, y muchas opiniones han sido vertidas por investigadores, ecologistas, periodistas, cronistas y políticos.  Con la única pretensión de poner mi granito de arena, he pensado en este blog, como una útil herramienta para compartir la información de que dispongo, acerca de un tema, sobre el que creo que existe gran desconocimiento, y confusion. Y lo hago como testigo que he sido (y sigo siendo) de las numerosas actuaciones que, desde hace muchos años, vienen desarrollando las distintas Administraciones para frenar este problema.  Los que me conocen saben que, a pesar de bióloga, no me conduzco como ecologista.  Lo hago porque todo se sabe mejor desde dentro que desde fuera; y porque es importante estar informados para formarse un criterio y decidir. Y es que son muchos los que opinan que  la Administración pública se lava las manos en este problema, o no le interesa ponerle fin, desconociendo, en la mayoría de los casos, la verdad que se oculta detrás de ésta actividad ilícita: la pesca, venta y consumo de inmaduros.

Somos libres de pensar lo que queramos,  y muchos son los argumentos a los que se echa mano, para justificar, en mi opinión de forma débil, la conducta irresponsable de pedirlos y consumirlos.

“Ya están pescados, y ya hay que comérselos”. “Toda la vida se han comido y no ha pasado nada”. “Yo soy malagueño/a y esto es un signo de identidad de mi tierra”. “Los bolicheros tienen que ganarse la vida de alguna manera”. “Es la Administración y no yo, quien debe solucionar el problema”.

Tal vez la pregunta que haya que hacerse sea ésta: ¿Lo sabemos todo sobre el pescado inmaduro? ¿que hay detrás de un plato de los mal llamados “chanquetes”?

Adelanto aqui que intentaré  evocar los tiempos que hicieron de especies como el chanquete, el boquerón y sardina,  los signos de identidad de Málaga; sus costumbres populares, gastronómicas y culturales, en un recorrido por la historia reciente, en el que, el  turismo ha tenido un papel fundamental. Aclarar algunos mitos o errores que se han venido arrastrando generación tras generación acerca de los “reclutas” como el boquerón “vitoriano”, o la sardina “manolita”; la llegada del “chanquete chino” como elemento portador de más confusión; qué especies caben bajo la denominación de “chanquete”; cuáles y cómo son los artes de pesca utilizados para su captura y que comunmente vienen  a denominarse “copo”; qué conservantes se le añaden para poder comercializarse; cómo es el mercado negro que se mueve detrás de este problema; qué ganancias hay detrás; cuál es el escenario que se encuentran los inspectores pesqueros o los agentes de la Guardia Civil (Seprona) a la hora de desarrollar su trabajo; algunas estimaciones de la repercusión en las poblaciones de adultos que podrían obtenerse si se dejaran crecer; repercusión sobre la flota pesquera profesional; la influencia de la crisis económica actual; y, sobre todo,  qué actuaciones ha venido haciendo la Administración, con los medios de que dispone, para atajar el problema, que han sido muchas, profundas y diversas, aunque tal vez insuficientes.

Gracias por entrar en mi blog.

¿te subes a este barco conmigo?

Comenzar con un recuerdo a Natali

 

Permítanme comenzar mi estreno en el blog con su recuerdo. Hace un año que se marchó Natali, y su recuerdo me acompaña casi a diario. Apenas tuvo tiempo de despedirse de los suyos, porque la crueldad de la enfermedad, disfrazada de mariposa,  le robó la juventud y su futuro,  invadiendo su mente de una forma rápida.  Apenas le bastó dos meses para dejar de reconocer a quienes siempre habíamos estado  junto a ella. Se marchó con la misma elegancia con que vivió; discreta,  sin molestar a nadie, y sonriendo a todos. Tolerante, comprensiva, y fiel a sus principios, la hacian una mujer especial. Natali era una corredora de fondo,  a quien no parecía afectar las muchas dificultades que últimamente se estaban atravesando en su vida. Siempre se levantaba trás el ultimo golpe, incansable; y lo hacía quitándole importancia a sus problemas, y con una sonrisa para todos. Tal vez, aquella mariposa maldita quiso instalarse en su cabeza, para borrar con sus alas los sinsabores que se empeñaban en entristecerla. Sus ojos reflejaban a menudo esa tristeza, y el desencanto; pero eso era algo que solo detectábamos quienes la conocíamos desde hace muchos años, y habíamos sido testigos de otros momentos de juventud, en los que el brillo en sus ojos y el entusiasmo eran el reflejo de otra parte de la vida, mas fácil y feliz. Fue un honor tenerte como amiga; una amiga especial.

Donde quiera que estés, Natali, dejaste aqui una parte de tí, conmigo, para siempre.