Detrás de un plato de “chanquetes”

He hablado mucho de la actividad furtiva de pesca de “chanquetes”. El lector tal vez piense o evoque aquellos tiempos en que las jábegas llegaban a la playa despues de echar el “lance”, se sacaba “el copo” entre muchos, a golpe de tirones de los cabos de los extremos de la amplia red, hasta que se acercaba a la orilla, y se recogía la pesquera en baldes o cubos; y casi allí mismo se vendía, delante de todos. Hoy no es muy diferente, si no fuese porque ésta actividad y las artes usadas, hoy están totalmente prohibidas, y todo debe hacerse de un modo furtivo, rápido, y a escondidas.

En efecto, mas allá de la pesca ocasional de pescado en talla inferior a la reglamentaria, por algunas embarcaciones de la lista 3ª (pesca profesional), la pesca de inmaduros en Málaga se desarrolla, desde hace más de 20 años, de forma furtiva y clandestina por otro tipo de embarcaciones.

¿cómo es esta actividad? Les voy a contar a ustedes cual es el escenario que cada noche se produce para desarrollar la pesca ilegal de inmaduros de boquerón o sardina, los mal llamados “chanquetes”: se trata, como digo, de una pesca furtiva llevada a cabo por pequeños botes o embarcaciones, casi siempre ilegales; es decir, sin documentación alguna, sin el folio ni matrícula (o falsos) que debe tramitarse en la Capitanía Marítima, y sin los permisos requeridos, muy a menudo robadas de los varaderos o de las playas; o bien embarcaciones de recreo o deportivas, con toda su documentación en regla, pero dedicadas a esta actividad ilícita; y no faltan las embarcaciones construídas de forma rápida en astilleros irregulares improvisados a pie de playa, que también forman parte de la red de ganancias.  No les miento si les digo que a veces se trata de hidropedales, o meros artefactos flotantes construidos con un simple palét, desde donde echar el lance.

Las zonas especialmente “calientes” son El Bulto, Huelin, El Palo, el interior del Puerto de Málaga, Torre del Mar, mayoritariamente.

Sus tripulantes, muy reincidentes,  en muchos casos ya identificados y detenidos o buscados por la Guardia Civil, por tener diversas causas pendientes con la justicia, asociados a temas de narcotráfico. Su detección por la Inspección Pesquera para una posterior actuación, exige el continuo seguimiento previo de esta actividad, en horario de noche y madrugada. Un trabajo que se desarrolla en duras condiciones, no exentas de peligro, cercanas a veces al camuflaje, con muchas horas de espera hasta que llega la hora de su inicio; cuando son detectados, se producen continuas amenazas verbales a los integrantes del equipo de la Inspección y a sus superiores, bien en ese momento, o bien anonimamente por teléfono, a los que se somete a contraespionaje;  los apedreos y las agresiones físicas y verbales a los inspectores pesqueros son frecuentes; incendios de vehículos oficiales y particulares; los infractores y su red de colaboradores, no dudan en llevar a cabo el robo de barcas, motores y artes, ya incautadas, en la nave usada por la Inspección Pesquera para el depósito de este tipo de material, obligando a continuos cambios de ubicación de la misma, a cambios de vehículos, rutas, horarios y hábitos, etc., debiendo extremarse las precauciones; motocicletas de escasa cilindrada que vigilan; móviles que se activan en la madrugada para facilitar información sobre los movimientos de los inspectores; garajes particulares que en la noche se abren y cierran para sacar o meter los artes de pesca, motores e incluso barcas; boliches, birortas y otros artes con un copo ciego como un velo de novia, donde todo queda retenido excepto el agua; furgonetas esperando la mercancía; botes de gasolina para amenazar con prenderse fuego a sí mismos, si son sorprendidos por la inspección o por los agentes de la Guardia Civil; generadores de luz para atraer más pescado, barcas viejas que cambian de colores o características cada día; cubos cargados de crías de boquerón y sardinas que desaparecen en las calles en pocos minutos; botes de formol para añadir masivamente a los cubos, a fin de mantener el pescado durante varias horas hasta su consumo (antiguamente era la orina lo que se usaba); barcas que se construyen rápidamente en astilleros irregulares improvisados en la misma playa, por carpinteros que son parte de la red ilegal de ganancia; varaderos “irregulares”, en las playas de nuestra capital, y de ciertas localidades como Torre del Mar, donde se acumulan las embarcaciones ilegales, junto a congeladores o arcones viejos cerrados con candados, donde se guardan artes, botellas de formol, etc.; huídas, insultos, apedreos con tornillería a bordo de las barcas; … y dinero, mucho dinero negro, todo ganancias, que va a parar a los bolsillos de unos pocos.  La mayoría de las veces, los infractores salen huyendo de la Inspección Pesquera, haciendo imposible su identificación, y la incoación del correspondiente expediente sancionador, dejándonos solo la posibilidad a la inmovilización de la embarcación ilegal, dentro del marco jurídico vigente. Una vez hecho el  seguimiento de lo que llamamos “bolicheo”, identificadas las barcas, infractores, horarios, zonas, capturas, desembarque, trasporte, etc.,  y todo ello documentado fotográficamente, se realiza el diseño de operaciones especiales, conjuntas con el Seprona o el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, sin cuyo apoyo sería imposible el desarrollo con éxito de este control.

Este es el escenario que se encuentra cada noche la Inspección Pesquera y los Agentes de la Guardia Civil, para desarrollar su trabajo. Esta es la actividad que se desarrolla nocturnamente entorno a la pesca y venta de “chanquetes”. Y no me lo ha contado nadie. Les puedo asegurar a ustedes que es así, porque lo he visto muchas veces, cuando he salido con los inspectores de pesca de Málaga, por la noche-madrugada, a presenciar su trabajo, poniendo en peligro su integridad. Esto es lo que hay detrás de un plato de “chanquetes”. Y a esto contribuye el consumidor, sin saberlo, cuando lo demanda; ya que mientras se consuman, se pagará por ellos, y mientras haya ganancias, se seguirá pescando, haciendo inútil este trabajo.

Muchos malagueños siguen viendo en esta actitud de la administración, una amenaza a uno de los signos de identidad: el “pescaíto”, sin darse cuenta de la amenaza que esta actividad furtiva supone, a otro: el boquerón, y la sardina, cuyas poblaciones se ven dramáticamente mermadas por esta captura masiva de crías. El consumidor piensa además, que a nivel individual no puede resolverse el problema dada la compleja naturaleza del mismo, pero debe saber que él forma parte ineludible de la solución y que, si se rechaza de forma individual, se está contribuyendo eficazmente a su resolución. La Administración tiene su obligación y responsabilidad, inexcusables, y las asume, y desarrolla en sus operaciones, con los medios de que dispone; gran parte de la responsabilidad es de ella; pero el ciudadano que lo compra o consume, tiene también la suya. No es cuestion de estudios; entre los consumidores de inmaduros  se encuentran médicos, ingenieros,  periodistas, empresarios, amas/os de casa, deportistas, funcionarios, carpinterios, mecánicos, enólogos, pescaderos, etc.; sino de conciencia e información veraz; de considerarnos co-responsables del problema, del mismo lado que la normativa y la Administración, y no en la acera opuesta.

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9 pensamientos en “Detrás de un plato de “chanquetes”

  1. Una historia absolutamente rocambolesco e indigna de un país desarrollado. Como todo lucro ilegal (prostitución, drogas, etc.) la mayor parte de la responsabilidad recae sobre un consumidor y una demanda que, si no existiera, no fomentaría tales prácticas. Permíteme decirte que tal vez le das el beneficio de la duda a unos consumidores que no la merecen, pues exceptuando a los foráneos no hay malagueño que no conozca la clandestinidad en la que la pesca y venta del “chanquete” se produce, simplemente se escudan en el miserable y eterno argumento de “si yo no los consumo lo consumirá otro de todas formas”.
    Un par de curiosidades de bisoño en la materia: La compra y consumo de chanquetes fue algo “normal” hasta mediados de los 80, pero ¿realmente se consumían chanquetes o ya entonces eran mayoritariamente inmaduros de otras especies? La otra pregunta es ¿hay posibilidad de recuperación de la especie y en qué estado se encuentra actualmente?
    Un blog estupendo e interesantísimo. Ahora mismo lo enlazo al mío. Enhorabuena.

    • Gracias Pablo, por entrar y dejar tu opinión. Estoy contigo en que gran parte de la solución pasa por cambios en la aptitud del consumidor. Es tarea difícil y requiere educación y conciencia, y eso no se adquiere, si no es con el paso de generaciones. Si, en los años 80s ya se pescaban y consumían larvas de boquerón y sardinas, mayoritariamente, en lugar del Aphia minuta, que se capturaba en menor medida, porque ya entonces escaseaba. Ya entonces comenzaron las preocupaciones de las Administraciones y una serie de medidas socioeconómicas a los bolicheros, que contaré, porque poca gente las conoce. Respecto a las poblaciones de Aphia, no parece haber ningun estudio sobre los niveles actuales de chanquete rosado. Pero “haberlos, haylos” (si me permites la expresión), porque en todas las artes ilegales usadas actualmente, están presentes, aunque en muy escasa cantidad, por lo que sigue esquilmado en nuestro litoral, pero presente. Gracias de nuevo

  2. Hola Elvira, he estado leyendo un buen rato, y me ha encantado, enhorabuena. Sobre todo, he leído despacio el texto “Detrás de un plato de chanquetes”, lo explicas todo muy bien, y el final es lo mejor, nuestra responsabilidad como comsumidores.
    Pasa lo mismo con lo que yo llamo “carne de sufrimiento”, que es la procedente de la ganadería intensiva, con la diferencia de que esta actividad sí es legal. La gente debería pensar que detrás de una bandejita con pechugas de pavo, por ejemplo, hay animales que han sido criados hacinados, en penumbra y sin poder desarrollar su ciclo biológico; además de lo que contamina. Nada que ver con la ganadería extensiva, que es lo opuesto, es generadora de bienestar para los animales y de riqueza medioambiental.
    Uff!, cómo me enrollo, lo que te quería decir es que te felicito por tu trabajo. Saludos.

  3. Muy interesante el articulo, y todos mis respetos para la Inspección Pesquera, porque teniéndola tan cerca el día a día hace que no seamos conscientes de la labor que realizan, ni de las difícultades e incomodas situaciones a las que quizás se hayan tenido que enfrentar unas horas antes, cuando los vemos por la mañana.

  4. Que buen comentario Elvira.
    Creo que el gran consumo de estos inmaduros lo tienen bares y restaurantes y que los consumidores de estos alevines no son conscientes de la problemática que ocasiona este tipo de venta ilegal.
    Piensan que que si lo consumen en este tipo de establecimientos esta todo en regla.
    Por supuesto mi enhorabuena para los miembros de la inspección pesquera,por que sin estos comentarios no sabríamos de su labor.

    • Gracias Miguel, por tu comentario. Si, la mayoría de la gente sabe que es ilegal su pesca y venta, pero desconoce lo que se mueve detras y las ganancias que proporcionan.

  5. Magnífico comentario, con la explicación de muchas cosas que todos los malagueños deberíamos saber para tener otra actitud ante un plato de chanquetes. Gracias, Elvira.

    • Gracias. Si, es cierto que en muchos casos, ni malagueños ni visitantes tenemos información relacionada con pescado inmaduro, y de ahí que haya tanto engaño.

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