Lluvia de millones para los bolicheros de Málaga

Despues de un tiempo algo retirada, vuelvo a entrar en este mi espacio, lleno de redes, para contarles algo que, quizas esté en el conocimiento de muy pocos.

Esta lucha de la Administración pesquera en Málaga, por perseguir la pesca furtiva de inmaduros, no es nueva ni reciente. Tenemos que remontarnos a la década de los 80, para encontrar el primer intento coordinado entre diversas Administraciones, para atajar el problema de la pesca de inmaduros, que crecía en algunas playas de Málaga y provincia. Y es que la demanda de pescado inmaduro, en sustitución del chanquete, procedente de la hostelería y del comercio minorista, como consecuencia del boom turístico, había alcanzado cotas elevadísimas, y comenzaban a poner en peligro la existencia de determinadas especies, principalmente boquerón y sardina.

Y ocurrió algo que pocas veces se ha repetido: una perfecta alianza entre  Administraciones de distinto ámbito y signo político. La Subdelegación del Gobierno en Málaga, en 1983, por aquella época con las siglas del PP, y la Delegación de Agricultura y Pesca de la  Junta de Andalucía en Málaga, con las del PSOE, sin intereses partidistas, sino persiguiendo el bien general y el sentido común, se aliaron en un Programa coherente e integral, para proteger los caladeros de la provincia, regular el uso de las artes de tiro o playa,  y acabar en lo posible con el problema de la pesca de crias de boquerón y sardina, para sustituir en las mesas al que un día fué el auténtico chanquete (Aphia minuta), y del que no he dejado de hablar en este blog. A este Programa capitaneado por Subdelegación del Gobierno, se unieron Capitanía Marítima, Cofradía de Pescadores de Málaga, Ayuntamiento, Instituto Social de la Marina, Instituto Español de Oceanografía, Comandancias de Marinas, Ministerio del Interior, etc.

En 1984 y 1985, se destinó 232 millones de pesetas para subvencionar la retirada de un censo de 385 personas y 165 barcas que, a cambio, solo tuvieron que entregar las artes, y que en su mayoría se reconvirtieron a la lista 3ª (profesional) hacia la modalidad de artes menores como el trasmallo, marisqueo, el sardinal, o el alcatruz.

 El programa no estuvo exento de incidentes de tipo social, por algunos grupos que lo consideraron un atentado contra nuestro mayor signo de identidad.

En 1988 quedó establecida la veda indefinida del chanquete (Aphia minuta) y la prohibición del uso de las artes de playa (copo, boliche, birorta, jábega, etc.). Desde entonces, la pesca e inmaduros por “bolicheros” ha sido ilegal, y por tanto, clandestina y furtiva.

Una vez se dió por finalizado el Programa de establecimiento del censo y el reparto de las subvenciones, la Subdelegación del Gobierno puso en marcha, en 1999, el Plan coordinado de lucha contra la pesca ilegal de inmaduros, en colaboración con la Delegación de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucia, en Málaga, y con la valiosa colaboración de la Guardia Civil (Seprona, Servicio Marítimo y Unidad de Vigilancia Litoral).

A pesar del éxito, no fue posible la total erradicación del colectivo, y algunos de ellos tomaron las artes que no entregaron, y siguieron ejerciendo la actividad furtivamente con el cierto apoyo popular que han venido recibiendo. Las actuaciones que hoy aun siguen diseñando por la Delegación de Málaga para la lucha contra esta pesca furtiva son continuación del citado Plan en estrecha colaboración con las Fuerzas del Orden Público.

Hoy dia, siguen muchos de ellos; o mejor dicho sus indignos descencientes; aquellos que no quisieron reconvertirse a otras artes, hoy legales; han retomado las redes que no entregaron, y con cuatro maderos se hacen una barca, o la roban de la  playa, para echarse al negocio del inmaduro o de la droga. ¿no creen que ya recibieron bastante?

 

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