Ojito con el marisco. Las mareas rojas

 

Especialmente en verano, pero durante todo el año, hay que tener cuidado con la procedencia del marisco que consumimos. Al hablar genéricamente de mariscos, debemos entender, desde el punto de vista pesquero, aquellas especies de moluscos con concha exterior, en forma de dos valvas (bivalbos o lamelibranquios) o en forma de espiral (gasterópodos), que son extraídos por la flota de embarcaciones marisqueras con rastro.

En este artículo me voy a referir a la Marea Roja: un fenómeno natural caracterizado por un aumento de la concentración de ciertos organismos componentes del plancton (microorganismos unicelulares fotosintéticos acuáticos, o fitoplancton).

Bajo ciertas condiciones ambientales, no del todo conocidas (temperatura del agua, incidencia de vientos, salinidad, luminosidad, pH, estabilidad de la columna de agua, insolación, nutrientes, etc.) se produce un aumento exagerado de organismos fitoplanctónicos (especialmente algas del grupo de dinoflagelados, y diatomeas), lo que se conoce como florecimiento, floraciones algales nocivas (FAN) o “Bloom”, causando a veces, cambios en la coloración del agua debido a que poseen pigmentos con los que captan la luz del sol, de ahí que se ha generalizado mundialmente el término “marea roja”.

Estas mareas rojas son impredecibles y aperiódicos, aunque en ciertos sectores se presentan con cierta periodicidad y en otros de forma ocasional. Se dan en todas las latitudes del planeta.

No se trata de un fenómeno nuevo, sino conocido desde siglos, aunque hasta hace poco nadie supo explicarla satisfactoriamente, ocasionando muchos mitos. Los antiguos griegos la atribuían a la furia de Neptuno. En la Edad Media se hablaba de “purgación o purga” de los lechos marinos. Algunos naturalistas estimaban que eran resultado de influencias lunares; otros hablaban se silenciosas erupciones volcánicas, y no faltó el químico despistado que tratara de resolver el enigma con base en confusas explicaciones sobre sustancias venenosas producidas por efecto del fuego central en las entrañas del plantea. Tal vez la primera descripción se encuentre en la Biblia, respecto al Mar Rojo. El primer registro data de 1827 en el que el naturalista Poepping reportó una decoloración del agua en las costas de Valdivia. Ocho años después similar situación fue descrita por Darwin en las bahías de Concepción y Valparaíso (Chile). Incluso algunos ufólogos apuntaban a la posible existencia de bases submarinas de OVNIS, al registrarse ondas luminosas en forma de ruedas ,debido a que los dinoflagelados emiten luz n la oscuridad debido al fenómeno conocido como bioluminiscencia, y tienden a agruparse en círculos, que pueden explicar los avistamientos. El mecanismo ha sido bien estudiado por la ciencia, y a pesar de que muchos se resistan a abandonar terminologías esotéricas, la realidad es mucho más prosaica, y todo se reduce a una sucesión fitoplanctónica.

Las biotoxinas que son producidas por los organismos originadores de las mareas rojas son preferentemente ingeridos por la filtración de los moluscos bivalvos, los cuales se alimentan filtrando grandes volúmenes de agua lo que les permite obtener y concentrar apreciables cantidades de organismos componentes del plancton, incluidos los tóxicos, originadores de la marea roja. Como consecuencia de la continua filtración de plancton tóxico, grandes cantidades de toxina se ligan a los tejidos o se concentran en las glándulas digestivas. El hombre se intoxica al ingerir molusco contaminado.

Los moluscos afectados son: concha fina, bolo, coquina, chirla, vieira, corruco, mejillón, almeja blanca, almeja chocha, búsano y cañailla, aunque no todos la absorben en la misma cantidad y por la misma duración. Otros moluscos como los cefalópodos, pulpo, calamar, chopitos, sepias, o los crustáceos como gambas, cigalas, langostas, langostinos, quisquillas, camarones, cangrejos, no presentan riesgo alguno de transmitir la enfermedad.

Los mariscos afectados directamente por marea roja tóxica no sufren ningún tipo de alteración en sus características (movimiento, digestión, aspecto, etc.) de manera tal, que a simple vista, no es posible detectar su nivel de toxicidad. Al ser ingeridos por los humanos, produce una intoxicación de intensidad y características variadas, pudiendo incluso llegar a ocasionar la muerte.

Entre las toxinas asociadas al consumo de mariscos, destacan en nuestras latitudes:

  • Toxina paralizante de los mariscos (VPM) o Paralitic Shellfish Poison (PSP). La toxicidad se debe a la presencia de Saxitoxina o Neotoxina, producida por diversas especies, como Gymnodinium (dinoflagelado)

  • Toxina diarréica de los mariscos (VDM) ó Diarreic Shellfish Poison) (DSP), debida al acido Okadaico producido por el género Dinophysis (dinoflagelado)

  • Toxina amnésica de los mariscos (VAM) ó Amnesic Shellfish Poison (ASP), debido al ácido domoico, presentes en especies del género Pseudo-nitzschia (diatomeas)

Los síntomas son:

  • PSP: se manifiestan a los pocos minutos de haber ingerido los mariscos: cosquilleo, calor, y adormecimiento u hormigueo de labios, lengua, boca, cara, cuello y extremidades; perdida de fuerza muscular; nauseas, mareos y vómitos; dificultad para respirar. Si la cantidad de toxina es elevada, la intoxicación puede ser mortal y desarrollarse en poco tiempo. No existe antídoto, los enfermos deben ser atendidos rápidamente en centros adecuados donde se pueda mantener la función respiratoria hasta que la toxina se metabolice por completo, lo que suele ocurrir alrededor de las 12 horas después de la ingesta. Una vez ocurrido esto, la recuperación es espontánea.

  • DSP: trastornos gastrointestinales (vómitos y diarreas)

  • ASP: gastroenteritis y amnesia

Cuando la contaminación es bacteriana, por Escherichia coli o Salmonella, no solemos hablar de marea roja. Suele producirse por una deficitaria actividad de la depuración de aguas residuales previa a su eliminación al mar a través de los emisarios submarinos. Igualmente, el carácter filtrador de los mariscos hace que las bacterias pasen del agua a sus tejidos, donde permanecen durante un tiempo hasta su eliminación. En estos casos la intoxicación alimentaria cursa con los síntomas típicos de una gastroenteritis o una colitis.

Los fenómenos de marea roja constituyen en la actualidad un problema de Salud Pública y económico-social. La Administración de la Junta de Andalucía, diseñó hace varios años, un programa de seguimiento de las aguas y moluscos de todo el litoral andaluz. A través de dicho programa se muestrea y analiza de forma continua todas las zonas de producción de moluscos bivalvos, determinándose tanto el contenido de toxinas, metales pesados o contaminación bacteriana en ellos, como la concentración de algas fitoplanctónicas en el agua. De esta manera se pretende minimizar el riesgo de la población de enfermar por intoxicaciones debidas al consumo de mariscos contaminados, y conocer, en cada momento, la magnitud de los fenómenos, con el fin de adoptar medidas eficientes y oportunas, que lleven a la prevención sobre bases seguras. A través de la página wb oficial de la Junta de Andalucia, puede conocerse en cualquier momento la situación legal de todas las zonas de producción de moluscos de nuestra comunidad autónoma, pulsando en el enlace siguiente:

http://www.cap.junta-andalucia.es/agriculturaypesca/moluzonasprodu/

El ciudadano debe saber:

  • Todas nuestras aguas, y nuestros moluscos capturados por la flota marisquera legal y censada, se encuentran sometidos a control sanitario, y por tanto, son analizados en todo momento durante todo el año. Cada dia se accede  a la información de los análisis  realizados en el laboratorio, y se toman las decisiones oportunas relativas  al cierre o apertura de las distintas zonas, y a la prohibición o autorización de captura de las especies en las zonas afectadas. Esta información se traslada inmediatamente a cada uno de los puertos de la provincia. La flota marisquera conoce, en todo momento, la situación sanitaria  de todas las zonas del litoral, y por tanto, las zonas y especies permitidas o prohibidas, y el motivo.
  • Todo el marisco capturado en nuestras aguas, por las embarcaciones legalizadas y censadas, del sector marisquero extractivo, o del sector acuicola mejillonero autorizado, debe pasar por lonja o centro de expedición, donde es supervisada su zona de procedencia, y etiquetada correctamente antes de su comercialización. Por tanto este marisco comercializado a través de lonja, tiene todas las garantías sanitarias, de que ha sido extraído de zonas autorizadas y por tanto exentas de contaminantes. No puede decirse lo mismo del marisco cuyo desembarque no se ha efectuado en los muelles destinados al efecto, y cuya comercialización se ha realizado directamente al restaurante o pescadería, sin pasar por la supervisión de la lonja o centro de expedición.
  • No capturar moluscos por su cuenta. Solo se pueden extraer de zonas controladas y por los marisqueros profesionales. El movimiento clandestino o ilegal de mercancía, sin garantías sanitarias puede distribuir el riesgo de intoxicación. El marisco que el particular consume en restaurantes, bares y chiringuitos, o que adquiere en pescaderías, mercados municipales, grandes superficies, etc., proviene, en su mayoría, de compradores mayoristas que han adquirido el producto en las lonjas de nuestra provincia, o en lonjas de otras procedencias a través de su comercialización en MercaMálaga, y por tanto, con los controles en el  origen, gozando pues de garantías sanitarias para su consumo seguro.

  • No se puede prevenir la aparición del fenómeno de marea roja. El veneno de la marea roja no afecta a peces, ni crustáceos. La enfermedad no tiene tratamiento específico. Los remedios naturales no sirven para nada. Los mariscos contaminados no cambian de olor, color, sabor, ni aspecto. No es posible distinguirlos de los no contaminados, si no es mediante un análisis de laboratorio. La toxina no se elimina cocinando los mariscos, ni añadiéndoles limón, o vinagre. La intoxicación sólo se produce al ingerir moluscos, y no por tocarlos o manipularlos aun cuando estén contaminados. Tampoco es peligroso ingerir accidentalmente agua del mar.

  • Nunca consuma mariscos  adquiridos  fuera del canal legal de comercialización (lonja-mayorista-minorista). No los compre en la vía pública a vendedores ambulantes, ni en la playa, sino en pescaderías, mercados o grandes superficies. Consúmalos en restaurantes y chiringuitos de confianza. Está prohibida la extracción de mariscos por ninguna embarcación de recreo, ni particulares que ejercen la pesca submarina. Solo puede ser extraído por la flota marisquera.
  • No consuma mejillones extraídos de la roca o de espigones de puertos, o demás lugares de fijación de esta especie, dado que no están sometidos a los controles sanitarios descritos, y se desconoce absolutamente su nivel de contaminación. Solo están sometidos a control sanitario los mejillones cultivados por acuicultores autorizados.
  • No consuma gasterópodos de gran tamaño tipo “caracolas”. No están sometidos a control sanitario alguno, y tienen el riesgo de acumular grandes niveles de toxinas peligrosas para la salud.
  • A pesar de la intensiva inspección y control a los que está sometida la actividad marisquera, la muy escasa probabilidad de captura, venta o consumo de producto contaminado nunca se elimina.

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