Comenzar con un recuerdo a Natali

 

Permítanme comenzar mi estreno en el blog con su recuerdo. Hace un año que se marchó Natali, y su recuerdo me acompaña casi a diario. Apenas tuvo tiempo de despedirse de los suyos, porque la crueldad de la enfermedad, disfrazada de mariposa,  le robó la juventud y su futuro,  invadiendo su mente de una forma rápida.  Apenas le bastó dos meses para dejar de reconocer a quienes siempre habíamos estado  junto a ella. Se marchó con la misma elegancia con que vivió; discreta,  sin molestar a nadie, y sonriendo a todos. Tolerante, comprensiva, y fiel a sus principios, la hacian una mujer especial. Natali era una corredora de fondo,  a quien no parecía afectar las muchas dificultades que últimamente se estaban atravesando en su vida. Siempre se levantaba trás el ultimo golpe, incansable; y lo hacía quitándole importancia a sus problemas, y con una sonrisa para todos. Tal vez, aquella mariposa maldita quiso instalarse en su cabeza, para borrar con sus alas los sinsabores que se empeñaban en entristecerla. Sus ojos reflejaban a menudo esa tristeza, y el desencanto; pero eso era algo que solo detectábamos quienes la conocíamos desde hace muchos años, y habíamos sido testigos de otros momentos de juventud, en los que el brillo en sus ojos y el entusiasmo eran el reflejo de otra parte de la vida, mas fácil y feliz. Fue un honor tenerte como amiga; una amiga especial.

Donde quiera que estés, Natali, dejaste aqui una parte de tí, conmigo, para siempre. 

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