La Inspección Pesquera tambien existe

Inspectores de Medio Ambiente, de Sanidad, de Urbanismo, de Consumo, de Trabajo, de Hacienda, de la Policía Local, de la Guardia Civil, la Polícia Nacional …

Hay un cuerpo de Inspectores Pesqueros de la Junta de Andalucía,  que tambien existe, y cuyo trabajo parece no conocerse, ni reconocerse, si no fuera por los múltiples artículos que tan a  menudo nos salpican los diarios locales de Málaga.

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Sus actuaciones son  menos visibles para los ciudadanos,  malagueños o visitantes, porque muchas de ellas se desarrollan durante la noche o la madrugada, la franja horaria en la que el movimiento de pescado es incesante, mayoritariamente: la primera  venta del pescado de cerco (boquerón, sardina, jurel y caballa) en las cinco lonjas de la provincia, al alba o “a la prima”; el seguimiento y control de la pesca furtiva de “chanquetes”, que ya les contaré en otro artículo especificamente dedicado a esto; la venta de pescado y marisco, procedente de otras latitudes españolas o extranjeras, en MercaMálaga, y en sus inmediaciones, durante la madrugada; el transporte de pescado a través de carretera con destino a Mercamálaga. Tambien durante el día hay movimiento de pescado, y no menos intenso: la venta de pescado a particulares, en pescaderías, grandes superficies y mercados de abasto, de toda la provincia, durante la mañana; la restauración, y aqui incluímos, restaurantes, chiringuitos, mesones, hoteles, etc;  o la vespertina  venta del pescado de arrastre (gamba, bacaladilla, pulpo, merluza, cigala, rape, lenguado, etc.)  y marisco (chirla, concha fina, coquina, etc.) en las cinco lonjas de la provincia; sin olvidarnos del seguimiento de la actividad pesquera profesional en el mar, durante todo el día y la noche, en la patrulleras de la Inspección Pesquera para vigilar el cumplimiento de la normativa pesquera en la  actividad profesional de la pesca; y todo ello, en toda la costa, desde Sabinillas hasta Nerja, y en el interior de toda la provincia de Málaga. De ahi que los inspectores de Pesca deban realizar su trabajos en turnos de mañana, tarde y noche, a pesar del escaso número de efectivos que la componen.

¿qué cómo se hace todo eso?  pues con buenos profesionales de la Inspección, expertos, y con una larga trayectoria; con un auténtico “encaje” en la programación de los trabajos de cada turno; con la firmeza en la instrucción de los expedientes sancionadores incoados, y la imposición de las sanciones marcadas por la Ley de Pesca Autonómica, Estatal y Comunitaria; y con una estrecha colaboración con los cuerpos de Seguridad del Estado, entre los que destacan el Seprona y el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, y a los que se han unido en los ultimos años, la Policía Local del Ayuntamiento de Málaga.

Los objetivos: el correcto etiquetado, la talla, los horarios de pesca, las profundidades de faena o calado, las épocas de veda, las licencias, la documentacion a bordo, el envasado, el medio de transporte, etc. Y no es poco lo que encuentran.

Las cifras son más llamativas aún: En los ultimos 16 años, han realizado mas de 52.500 inspecciónes, que se han saldado con el levantamiento de  más de 5.000 actas por infracción a la normativa de  pesca marítima vigente. En ese periodo se han incautado más de 425 artes ilegales, tipo boliche, birorta o jábega, y casi 1.000 barcas ilegales, dedicadas a la pesca furtiva de inmaduros de boquerón y sardinas. El decomiso de pescado y marisco decomisado durante ese periodo casi alcanza la cifra de 240 Toneladas. Son más de 5.000 los expedientes sancionadores iniciados por infracción en materia de pesca marítima de recreo; de ellos, más de la mitad, asociados a infracciones por talla inferior a la reglamentaria.

A pesar de esta eficacia, la fuerte demanda de pescado “pequeño” ligada a las tradiciones gastronómicas, e incrementada aún más durante los meses de verano por la gran afluencia turística a nuestro litoral, favorece el furtivismo de una actividad ilegal de pesca de inmaduros que, por su elevado precio, se resiste a abandonar la actividad; igual ocurre con la venta minorista, así como  la fuerte entrada de pescado inmaduro  por carretera, a Mercamálaga, para la venta a mayoristas, cuya detección en los polígonos adyacentes, no está exenta de dificultades.

La ciudadanía siempre señala a la Administración como el  responsable ineficaz, que en cierto modo no acaba con el problema porque no quiere. Lo que la ciudadanía desconoce es la cantidad de recursos materiales, económicos y humanos que se invierten en esta lucha contra la captura, transporte, comercialización y consumo de inmaduros en nuestra provincia; sin percatarse que esos recursos salen de todos los bolsillos, sin percatarse que también ellos, como consumidores finales, son parte del problema, y por tanto de su solución.

Desde la Delegación de Agricultura y Pesca de Málaga, organismo que en colaboración con otras administraciones viene luchando incansablemente desde hace muchos años contra el consumo de inmaduros, se quiere hacer hincapié en la observación de que, no se trata de acabar con nuestras costumbres y tradiciones, sino de armonizarlas con las demandas gastronómicas del turismo y con la actividad pesquera profesional. La lucha contra el consumo de inmaduros, pretende, precisamente, la sostenibilidad de los recursos  pesqueros encaminada a la continuidad de la pesca profesional,  a la conservación de esa nuestra tradición gastronómica, tan atractiva para malagueños y turistas, y  a la protección de nuestro caladero. La economía ligada al sector del turismo,  primera fuente de ingresos de nuestra provincia, no debe poner en entredicho la economía de un sector primario de nuestra ciudad, como es la pesca.

Es una cuestión de conciencia: Conservar el legado patrimonial de la pesca y el consumo de pescado en Málaga es tarea de todos.

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